Proyecciones clave en 2026 para las asesorías y los despachos

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Las proyecciones 2026 para el sector de asesoría apuntan a un año decisivo. El nuevo contexto económico, la evolución de la inteligencia artificial, los cambios normativos y un cliente más exigente marcarán el rumbo de los despachos profesionales. Por ello, desde AECEM, hemos querido hacer un análisis y preguntar, preguntarnos, qué temas serán los que centren nuestra atención en 2026. Porque más allá de los datos, este puede ser un año que defina el rumbo del asesoramiento en España.

¿Tendremos un contexto socio económico estable?

Las previsiones de CEOE para 2026 apuntan a un crecimiento del PIB del 2,3%, con una inflación controlada en torno al 2%, creación de empleo moderada y una tasa de paro del 9,7%. Esto representa un entorno más previsible que en años anteriores, lo cual facilita la planificación para empresas y despachos.

Sin embargo, la estabilidad macroeconómica no debe confundirse con inercia. El tejido empresarial seguirá enfrentando desafíos como la baja productividad, costes laborales al alza y un déficit estructural persistente.

Según Ana Mato, presidenta de AECEM, “ante este contexto, el sector de asesorías debe aprovechar la oportunidad para seguir avanzando en la profesionalización. Y reforzar el papel estratégico que juegan los asesores en la economía y nuestras empresas”.

Este será un año para consolidar aprendizajes y tomar decisiones estratégicas.

¿Daremos finalmente el salto del trámite a la estrategia?

Una de las proyecciones más claras para 2026 en el sector de la asesoría es la evolución del rol del asesor. El cliente actual ya no busca solo cumplimiento, sino visión, acompañamiento y capacidad de anticipación.

Este cambio no solo responde a la demanda de servicios más personalizados, sino a un entorno normativo que exige cada vez más criterio profesional. No basta con cumplir: hay que interpretar, planificar y comunicar.

Para Luis Martín, secretario general de AECEM, “el asesor se mueve en el mercado de la tranquilidad. Por eso debe poner en valor su capacidad para transmitir confianza, interpretar lo complejo y estar disponible para el cliente. Esa es la verdadera clave del acompañamiento estratégico.”

En este escenario, el valor no está en la respuesta rápida, sino en la visión que el asesor aporta a cada cliente.

¿Será la gestión del talento un nuevo elemento diferencial en la asesoría?

Uno de los grandes retos, y también una de las mayores oportunidades, que enfrentará el sector en 2026 será la gestión del talento. Hoy conviven al menos tres generaciones dentro de los despachos. Esta diversidad puede ser una fortaleza o una fuente de conflicto, según cómo se gestione. Los despachos que ya están liderando el cambio entienden que no basta con captar talento: hay que atraer, integrar, desarrollar y fidelizar.

En este contexto, el liderazgo cambia de enfoque. Las nuevas incorporaciones deben ser seleccionadas no solo por su currículum técnico, sino por su capacidad real de adaptarse a los ritmos. También por las demandas de la asesoría. Según Esther Carrasco, experta en selección de personas y asociada de AECEM, “en asesoría, no se trata de encontrar al mejor técnico, sino al profesional que encaje con el ritmo, la presión y el cliente del despacho. La técnica se aprende; la actitud y el compromiso no. El verdadero valor está en identificar quién puede crecer en ese entorno y construir equipo.”

En el ámbito de la gestión de profesionales, el sector deberá aplicar modelos de captación proactivos. Y estos deben contar con procesos bien definidos, visión a medio plazo y propuestas de valor claras para el candidato. Los que así actúen en 2026 serán los que ganen en reputación, fidelización y futuro.

En 2026, la diferencia entre un despacho que crece y uno que sobrevive estará en su capacidad de formar, cuidar y proyectar a su equipo.

¿Veremos una disminución de la presión normativa?

El 2025 cerró con una prórroga sorpresa de uno de los cambios normativos estrella del año: el aplazamiento de Verifactu. Está pendiente la negociación del SMI para 2026 en cuanto a su tributación o no en el IRPF. Y también qué sucederá con el IVA de los  autónomos. 

Según Estela Martín Estebaranz, abogada y Directora de Comunicación de SINCRO, 2026 no se espera como un año tranquilo, desde luego en materia laboral. Expone que la situación parlamentaria actual hace difícil que acaben prosperando muchos de los cambios previstos. A pesar de ello, comenta que «el mero hecho de anunciarse cambios laborales y/o de iniciarse la tramitación parlamentaria ya impacta en la toma de decisiones de las empresas. Y, por tanto, obliga a estar “alertas” y muy pendientes de lo que pueda suceder a las asesorías».

En este año que arranca, el panorama es muy complejo. Martín explica que por un lado, España tiene obligación de trasponer la Directiva europea de transparencia retributiva. Por otro lado, está pendientes cómo quedará la subida del SMI para 2026 y está “parado” el Real Decreto con los cambios sobre el registro de jornada. La experta añade que también está sobre la mesa otros temas: la ampliación del permiso por fallecimiento de determinados familiares y la creación de un permiso retribuido por cuidados paliativos, la nueva LPRL, el Estatuto del  Becario, la profesionalización de la figura de los agentes de igualdad o introducir como causa expresa de nulidad objetiva o automática del despido el despido de las personas que denuncien a través del Canal Ético o Canal de Denuncias.

Cambios normativos y su efecto en las asesorías y empresas

Aunque una cosa son los cambios laborales publicados en BOE y otra los anuncios, «la posibilidad de modificación de la normativa laboral en cuestiones de gran calado impacta en las empresas (especialmente en las pymes) en aspectos tan sensibles como la contratación de nuevo personal, plantearse la posibilidad de ofrecer medidas de conciliación de la vida personal, familiar y laboral más allá de los mínimos de la normativa laboral y convenio o los despidos», explica Martín.

Al margen de lo que suceda con los cambios normativos, para Martín «es fundamental que las asesorías y despachos conciencien a las empresas clientes de la importancia de desarrollar una cultura adecuada de cumplimiento (compliance). Y anima a verlo como «una palanca que influye de manera directa en cuestiones como la reputación corporativa, la imagen interna y externa de la compañía o el clima laboral».

Desde los despachos y asesorías es importante concienciar a los clientes de la importancia de la digitalización de los procesos de cara a garantizar la trazabilidad, mejorar la eficiencia y el cumplimiento. Y de cara a los clientes que buscan asesoría o despacho, Martín recomienda «transmitirles que el hecho de acudir a un despacho que cuente con la certificación en la Norma UNE 420001 les da una garantía de calidad y excelencia en la prestación de los servicios».

¿Qué tiene que tener en cuenta el asesor y empresa sobre lo que llega de Europa?

La Brújula europea de la Competitividad busca facilitar la vida a las empresas europeas, especialmente a las pymes, mediante un mejor acceso al capital y una ambiciosa agenda de simplificación normativa. El programa de trabajo de la Comisión Europea para 2026 mantiene esta ambición. Según Daniel Calleja Crespo, Director de la Representación de la Comisión Europea en España «el objetivo es que las empresas europeas ahorren 8.600 millones de euros anuales gracias a la reducción de la burocracia». Y de ahí que de las 47 iniciativas legislativas previstas este año, 25 se centren en hacer que la legislación de la UE sea más clara, más ligera y fácil de aplicar.

Calleja explica a AECEM que en 2026 «veremos iniciativas de simplificación en sectores clave«. Y cita: productos energéticos, materiales avanzados, biotecnología o incluso en requisitos que afectan a los ciudadanos. Añade que se legislará solo cuando sea necesario. Y que será siempre sobre la base de pruebas sólidas, para garantizar el máximo beneficio para ciudadanos y empresas.

Calleja anima a los asesores a participar y hacer uso intenso de los procedimientos de elaboración de normas. En particular, en las llamadas pruebas de resiliencia o realidad de las normas y en los diálogos de implementación. De esta forma se puede adecuar la respuesta que se da desde Bruselas a cada desafío.

¿Qué pasará o se espera que pase cuando la inteligencia artificial se despliegue por completo?

Es difícil hablar de un “despliegue completo” de la inteligencia artificial, porque la IA siempre estará evolucionando. Según Maria de la O Martínez, Directora de Estrategia e Innovación de Lefebvre, “más que un punto final, lo que veremos es un proceso continuo de cambio, y por eso lo realmente importante para el asesor es estar preparado y anticiparse. A medida que la IA se integre en el día a día, automatizará muchas tareas repetitivas y operativas, mejorando la eficiencia y reduciendo errores. Sin embargo, en un entorno normativo complejo y cambiante, esta automatización solo es realmente útil si se apoya en información fiable y actualizada”.

En este contexto, cobra especial relevancia la certeza jurídica. Y el reto en los profesionales estará en combinar tecnología e inteligencia artificial y seguridad jurídica. Por lo que “el papel del asesor evolucionará hacia un rol más estratégico, centrado en la interpretación, el criterio profesional y el acompañamiento al cliente, apoyándose en herramientas que no solo sean eficientes, sino también rigurosas y jurídicamente seguras”, asegura Martínez.

La inteligencia artificial llega al sector para ganar eficiencia en tareas operativas, reducir tiempos y liberar recursos. Esta nueva tecnología va a impactar en la forma de trabajar y en aportar valor al cliente. Martinez recomienda al sector para 2026 centrarse en una adopción real de las herramientas de IA que permitan aumentar productividad y minimizar riesgos. “La clave estará en capacitar equipos, redefinir procesos y garantizar un uso responsable y seguro de los datos”.

Las proyecciones 2026 en el sector asesoría indican que la IA no reemplazará al profesional, pero sí transformará su forma de aportar valor.

¿Qué tipo de formación requiere el sector de asesoría en 2026?

Desde CEOE Campus explican que la formación más demandada el pasado año por las asesorías ha estado vinculada a la actualización continua a la normativa fiscal, laboral y contable. A esta se suma, con un peso cada vez mayor, la formación en competencias digitales y tecnológicas. También la formación en IA, automatización de procesos y transformación digital de los despachos. Mejorar las habilidades en el manejo de softwares contables y de gestión, así como en el uso de herramientas para la automatización, consulta de datos o análisis y reporting.

Ante el nuevo perfil del asesor, la formación juega un papel clave, no sólo para mantener los conocimientos técnicos actualizados, sino para adquirir nuevas competencias, mejorar habilidades analíticas y comunicativas, y asumir nuevos roles dentro del despacho.

En 2026 el sector de la asesoría tiene una oportunidad única para consolidar su papel como aliado estratégico de las empresas, en un entorno que valora la confianza, la anticipación y la especialización. Desde AECEM, acompañamos este proceso con formación, representación, herramientas y comunidad porque sabemos que el futuro no se espera sino se construye.

La Asociación Española de Consultores de Empresa (AECEM) agrupa a más de 1000 consultores, asesores y abogados, fomentando una cultura asociativa. AECEM proporciona todo el soporte necesario a asesores y consultores de empresa, representando sus intereses ante organismos e instituciones.