La responsabilidad del asesor ante la inteligencia artificial

responsabilidad del asesor ante la IA

La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de muchos despachos profesionales. Su uso permite agilizar tareas, reducir carga administrativa, ordenar información y mejorar determinados procesos internos. Sin embargo, también plantea nuevas preguntas sobre la responsabilidad del asesor, especialmente cuando se trabaja con información sensible, criterios técnicos o documentos que pueden tener consecuencias para el cliente.

Esta cuestión fue abordada en la segunda mesa redonda del V Congreso AECEM, dedicada a la responsabilidad de los asesores frente a la IA. En ella intervinieron Moisés Barrio Andrés, Letrado del Consejo de Estado, abogado, consultor y experto internacional en Derecho Digital y políticas públicas digitales, y Cristina San Román, Head of Professional Indemnity en AON Spain y especialista en responsabilidad civil profesional. Ambos expertos coincidieron en una idea principal: la inteligencia artificial puede ser una herramienta muy útil para los despachos, pero no sustituye el criterio profesional ni elimina la responsabilidad del asesor.

Puedes volver a ver la mesa redonda completa aquí: VCongreso La responsabilidad de los asesores frente a la IA – YouTube

La IA ayuda, pero no sustituye al asesor

Durante la mesa, Barrio señaló la importancia de que los despachos utilicen herramientas adecuadas y supervisen siempre los contenidos generados con inteligencia artificial. “El profesional no puede escudarse en la tecnología si el resultado es incorrecto. La responsabilidad final sigue siendo de quien valida, firma y entrega el trabajo al cliente”.

La IA puede ayudar a redactar borradores, resumir documentos, organizar información o reducir tareas burocráticas, pero el asesor debe revisar, contrastar y comprobar el resultado antes de utilizarlo. Su papel no desaparece, sino que se transforma: debe aportar criterio, interpretar la información y garantizar que el trabajo final sea correcto.

San Román reforzó esta idea desde la perspectiva de la responsabilidad civil profesional. “La IA es un medio para facilitar el trabajo, pero el profesional debe verificar siempre el resultado”. La negligencia sigue siendo uno de los errores más habituales, también cuando se utilizan nuevas herramientas.

Datos, confidencialidad y gobernanza

Otro de los grandes riesgos señalados en la mesa fue el uso de datos en herramientas de IA. San Román advirtió sobre la necesidad de extremar el cuidado con la información que se introduce en estas plataformas, especialmente, cuando se trata de datos de clientes.

El uso de IA en los despachos exige gobernanza, políticas claras y criterios internos. No basta con que cada profesional utilice la herramienta que quiera y como quiera. La organización debe definir qué soluciones son seguras, qué información puede utilizarse, qué datos deben anonimizarse y qué controles deben aplicarse.

Los ponentes recordaron también que, al utilizar inteligencia artificial, no pueden perderse de vista la confidencialidad, la protección de datos, la transparencia con el cliente y el posible incumplimiento normativo. En el caso de los despachos profesionales, esta exigencia es especialmente relevante porque trabajan con información sensible: documentación empresarial, datos laborales, fiscales, jurídicos y económicos.

Por eso, la IA debe utilizarse de forma controlada y no como un atajo sin supervisión. La tecnología puede mejorar procesos, pero también puede generar riesgos si se incorpora sin una estrategia clara, explicaron los expertos de la mesa.

Formar a los equipos para usar bien la IA

Barrio destacó también la necesidad de alfabetizar a las plantillas en el uso correcto de la inteligencia artificial. “Formar a los equipos es clave para que conozcan qué puede hacer la IA, cuáles son sus límites, qué riesgos presenta y cómo debe utilizarse de forma segura”.

Esta formación permite evitar errores, usos inadecuados o una confianza excesiva en los resultados generados por estas herramientas. También ayuda a aprovechar mejor sus posibilidades, especialmente en tareas repetitivas, de apoyo documental o de organización de información.

La incorporación de la IA no consiste solo en contratar una herramienta, sino en preparar a las personas para utilizarla con criterio. Y esto, en un sector basado en la confianza y la precisión técnica, resulta especialmente importante.

Transparencia con el cliente y confianza profesional

Otro de los temas abordados en la mesa fue si el despacho debe informar al cliente de que está utilizando inteligencia artificial. Los expertos coincidieron en que la relación entre asesor y cliente debe basarse en la confianza, y que esa confianza exige claridad sobre cómo se trabaja, qué herramientas se utilizan y qué controles se aplican.

Cuando la IA interviene en procesos relevantes, afecta al tratamiento de datos o tiene impacto en el asesoramiento prestado, será necesario valorar la transparencia, la protección de datos y las garantías que se ofrecen al cliente.

El asesor debe poder explicar cómo trabaja, qué uso hace de la tecnología y cómo protege la información recibida. La confianza no se pierde por utilizar IA, sino por utilizarla sin criterio, sin control o sin asumir la responsabilidad profesional correspondiente.

Una herramienta con oportunidades y riesgos

La inteligencia artificial representa una oportunidad para las asesorías. Puede ayudar en muchas tareas, sin embargo, su uso exige responsabilidad. Los expertos insistieron en la importancia de apostar por herramientas seguras y, cuando sea necesario, especializadas en el ámbito jurídico, fiscal, laboral o normativo.

Desde la perspectiva aseguradora, Cristina San Román explicó que las pólizas de responsabilidad civil profesional todavía no están incorporando grandes cambios específicos por el uso de IA. No obstante, dijo que si esta tecnología sigue impactando en la actividad del sector y empiezan a surgir reclamaciones vinculadas a su uso, es previsible que el mercado asegurador también evolucione.

Por todo ello, la idea clave de la mesa fue que para los despachos, el reto no está solo en incorporar nuevas herramientas e IA, sino en hacerlo con control: definiendo políticas internas, formando a los equipos, protegiendo los datos de los clientes y revisando siempre los resultados generados.

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